Mostrando entradas con la etiqueta Medium. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medium. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de marzo de 2011

Atrapada



Resulta que cuando podés escuchar cosas, y ayudar gente, y "vibrar en otro tipo de energías", tenés que intentar ponerte fuerte y concentrada porque si no quedás "colgada".

¿Cómo es eso?

Cuando nunca le pusiste demasiada onda a hacer de tu mediumnidad un estilo de vida, a conocer la cuestión, a estudiarla, a practicarla y a tomártela como algo a lo que debés dedicarle tiempo y atención, te volvés una radio que agarra cuanta voz tenga algo que decir por la estratófera. Es como si yo no tuviera opción de elegir que escucho o que no, por ejemplo. Y yo en cambio de "profesionalizar" la cosa, simplemente ando con los auriculares y música linda en el iphone cada vez que salgo a la calle. Los auriculares son algo que no puede faltar en mi mochila porque a veces son mi única salida a no escuchar. 

Otras veces, cuando la gente se da cuenta de que "vibrás" en una energía fuerte, clara y pura pueden "tomar" esa energía y es como si te durmieran de a poco. Como si te drogaran, o te sacaran la sangre de a sorbitos. Y vos sentís que hay alguien quitando de vos la fuerza que tenés para llevar el día, y es como si te saliera por el estómago, y se que cubriéndomelo con las manos y poniendo la mente fuerte puedo evitarlo pero a veces no pasa.

Y luego... cuando alguien tiene que venir a tu vida, y aparece, y establecés una conexión, y los dos puntos más importantes de cada uno se unen: Fuiste. Porque es como si cosieras con un hilito de luz tu alma y la de ésa persona y estén donde estén quedaras "pegada" a su existencia, y esa persona a la tuya.

Y eso me anda pasando estos días. Mi alma se enredó con alguna otra a la que tengo que intentar dar una mano, y no estoy pudiendo sacar el anzuelo.

Ojalá pueda hacer algo con esto. Ojalá el don/estigma sirva para algo, y ya que no voy a hacerme cargo del todo, en los momentos en que me pongo media pila pueda sacar de esto algo positivo.

Ya que me voy a comer garrones que sirva para algo, no?

Abrazo,

TW



jueves, 3 de febrero de 2011

Danila II

Esa noche, cuando me fui a acostar, sentí esa cosa que siento cuando se que no estoy sóla. Si bien como expliqué antes, se supone que como "escucho" voces no me toca -por suerte- ver a sus dueños delante mío, es que la sensación de no estar sóla era saber que dentro de un ratito comenzaría a escuchar... y así fue.

Primero el dolor de panza del tren volvió de repente. Agudo. Profundo. Inexplicable. Pensé que iba a gritar para despertar a mi mamá (todavía vivía en casa de mis padres) pero sabía por dónde venía la mano y que ella no era de gran ayuda en estos momentos. Comencé a hacerme bollito, acostada en la cama. Sabía que no tenía que ceder a encorvarme porque del estado fetal es muy difícil volver pero el dolor que sentía en la boca del estómago no me dejaba hacer otra cosa. Comencé a mentalizarme, a tratar de controlar mi cabeza, a decir que todo estaba bien (todavía no sabía las técnicas que aprendería luego) y finalmente terminé rogando que lo que tenía que suceder sucediese al punto de que ya no me importaba qué tenga que escuchar si el dolor iba a irse. Me estaba ahogando. 

-"Hola. Bueno. Ya está". -     La que hablaba era una niña. Una niña muy chiquita, que no hablaba del todo bien.

-"Eu. Te estoy diciendo que ya está. Ya pasó. Ya no me duele más y ya estoy acá, y vos le tenés que decir a mi papá que estoy bien porque el no sabe y está muy triste. Vos le tenés que decir a papá. Porque papá está llorando. Decile. Dale. Porque ya pasó, a mi no me duele más".-  Danila hablaba entusiasmada, como contenta de haber entrado en contacto. Con esa falta de filtros de todo niño, que quería algo en ese momento y pensaba que yo iba a salir de la cama a contactar a Raufe para decirle que se quedara tranquilo que todo estaba bien. (¿?).

- Dale, vos le tenés que decir. ¿No ves que mi papá está mal? Yo estoy acá y vino la señora gorda a recibirme. La del pelo blanco y el delantal. Y ella me abrazó, y me trata muy bien, y me dijo que me va a hacer las trenzas y me va a contar los cuentos. Así que decile a papá que estoy bien."-

Luego de que el pedido se repitiera algunas veces, le dije a Danila que yo no tenía contacto con su papá, que solamente me había enterado de su enfermedad por terceros y que no sabía cómo acercarme a él a decirle que su hija me hablaba. Que tenía que entenderme. A todo esto, yo me había ido esa tarde del trabajo y sabíamos que Dani estaba muy mal, pero todavía no había fallecido, entonces yo ni siquiera podía hablar. Yo me estaba enterando de esto por ella, nadie me lo había contado... 

y sonó el celular.

- Hola Tan? Perdoná la hora. Soy Andrés. Te llamo para decirte que falleció la hija de Raufe, y que mañana la velan a las 9 en tal lugar.-

...

¿Viste que ya pasó? Vos tenés que ir a decirle a mi papá que yo estoy bien, porque mi papá está muy triste-

El dolor  de panza había pasado, pero ahora por muchos días me había comprado un dolor de cabeza. 

TW

miércoles, 19 de enero de 2011

Mirá vos lo que son las cosas


El otro día me llama mi amiga María exclusivamente para decirme que vio la película de acá arriba y que la tenía que ver si o si. "Más allá de la vida" se llama, o "Hereafter".

No se si lo conté alguna vez, pero María es una de mis mejores amigas, y la que -no me pregunten cómo- tiene el  don de calmarme más cuando me "agarra muy fuerte" el tema de algún mensaje y me retuerzo de dolor o no puedo reponerme. Cuando trabajábamos juntas era más fácil, porque ella siempre estaba, pero ahora me cuesta un toque, por no siempre en los lugares donde estoy alguien sabe lo que pasa y me puede dar una mano si de repente empiezo a frikear para el carajo. Saliendo de eso, nadie logra lo que María. Tiene ese ángel... a veces siento como si ella fuera un ángel.

Ja!. Se ve que los mediums estamos de moda. Se que hay dos series en la tele. Una "Medium", que me vino super bien para aprender muchas cosas sobre cómo llevar lo mío, y una que creo que es Ghost Wisper o algo así, que es medio más fantasmagórica.

Por suerte yo no veo. Los que escuchamos no vemos, y mejor, porque no me gustaría tanto ver. No es que escuchar me guste, pero es más llevable, creo.

Igual, volviendo a la peli que dio lugar a este post, a mi me pasa exaaaaaaactamente igual que al tipito. No necesito agarrar las manos, por ejemplo, pero esa visión instantánea es tal cual, y la forma en la que me lo tomo también. Esa mezcla de miedo, querer rechazarlo, terminar haciéndolo por no poder ver cuánto el otro lo necesita y sucumbir, el miedo de sentir que nunca voy a ser "normal" del todo.

Medio berreta el final de la peli, pero está bueno a veces no sentirse sólo o ver que hay "otros".

Ojalá algún día me cruce alguno en la vida real, verdad? Pa tomarse uno mates y charlar, vió?

Gracias a este blog una vez me escribió una chica, con super buena onda, ofreciéndome ir a un centro donde podían ayudarme. Algo así como una "escuela de Mediums" o algo así. Y si bien me vendría super bien, no me animo a dar la cara con esto. Mi decisión no es dedicarme a usar mi don en el día a día, y tengo un sueño muy grande con mi vocación y no puedo exponerme a que alguien sepa lo que me pasa por si en algún momento, como creo, triunfo en lo mío.  Muchas veces hasta me paranoiqueo sobre este blog. Aunque casi no lo lea nadie.

En fin, el señor Matt Damon se ha puesto por unos minutos en mis zapatos. ¿Cómo lo habrá sentido? ¿Cómo te sentirías vos?

Besos, y no se olviden: Si conocen algún otro medium, díganle que lo invito a unos mates.

TW


domingo, 9 de enero de 2011

Danila

Cuando Raufe, el economista en jefe de la oficina donde trabajaba comenzó a falta, no me di cuenta al comienzo.

Luego, un día en el almuerzo nos pidieron a todos si podíamos ir a donar sangre para Danila, y ahí me enteré de todo: De que Raufe tenía dos hijas, que una de ellas se llamaba Danila, que Danila tenía una enfermedad congénita que atacaba a 4 niños cada un millón, que por ella le agarraban convulsiones, que con cada convulsión se morían sus células cerebrales, y que a pesar de que le habían dicho que podría vivir solamente 6 años había llegado a los 9 y la seguía peleando.

Hacía un tiempo que Dani venía bien, pero una última convulsión la había dejado internada, en terapia intensiva, inconsciente obviamente. Y Raufe pasaba día y noche allí, esperando novedades. Y se nos pedía que donemos sangre.

Yo había tenido una gripe ATROZ unas semanas antes y eso supuestamente me inhabilitada.

Y  a la vez... apenas me nombraron a Danila me vino esa tristeza insuperable de la parte más horrible de mi "don", que es cuando sabés demás. Y el "saber demás"  fue saber, simplemente, que de esta  Danila no salía.

Las semanas pasaron y el diagnóstico no cambiaba. Las cadenas de oración crecían, las donaciones de sangre se seguían sucediendo y Raufe obviamente no volvía a la oficina.

Nunca voy a olvidar el día que volvía en el tren a casa y un nuevo "ataque" me dejó ahogada en el medio del vagón. El dolor, como describía yo "en la boca del estómago" apenas me dejaba incorporarme y me llevaba, una vez más, a doblarme por la mitad agarrándome la panza. El sudor frío, el creer que me iba a desmayar, el no saber qué pasaba se iban haciendo cada vez más "frecuentes", pero este "ataque" venía con una fuerza inusitada. Y lo más raro era que no escuchaba nada. Nada de nada. Ningún mensaje. Ninguna voz. Ni llanto. Ni pedido. Ni nada.

Me doblé una vez más y me concentré a ver si escuchaba algo. Nada.

A diferencia de todas aquellas veces en las que lo que más quería era llegar a destino, esta vez era al revés. No quería que mi estación se acerque porque no sabía como iba a bajarme del tren.

Le pedí a lo que fuese que pasaba que me diera respiro hasta llegar a casa... y misteriosamente el pedido fue de alguna manera oído. El malestar cesó lo mínimo como para dejarme bajar del tren y agradecí al cielo (luego aprendería a llamarlo "Universo".)

El dolor de panza y el primer contacto con Dani no llegarían sino hasta la noche.

TW

martes, 4 de enero de 2011

A veces me frustro

Las veces que pude ayudar con este "¿don?" me sentí inmensamente feliz. Me pasó con el caso del muchacho con los padres desaparecidos. Me pasó con el matrimonio que se vino desde otra provincia a intentar que la señora pueda perdonarse el accidente en el que fallecieron sus dos hijos. Me pasa cuando sorprendo a alguien y luego me dice que le vino para mejor.

Pero hay veces en las que también me frustro.

Nunca conté ni expuse una historia de nadie dando su nombre ni sus datos. Este blog es mero desahogo, es la necesidad de sacar para afuera algo que me afecta. Pero así y todo, nunca mencioné a nadie. Lo más gracioso es que soy yo la que "guardo" los secretos, porque por lo general y muy por lo contrario a lo que pensé siempre, cada vez que transmito un mensaje la gente sale como loca a contarlo a todo el mundo aunque yo pida lo contrario.

Me acuerdo hasta cuando el matrimonio me invitó a un asado familiar en agradecimiento, y cuando llegué todos me miraban con cara de "vos sos la medium". Los hijos me agradecían, me llamaron por teléfono...

Hay gente que dice que "les cambia la vida". Hay gente que hasta ha pensado que les iba a cobrar, o que han querido pagarme!!! Mirá si habría de siquiera pensar en lucrar con algo así por Dios!

Pero repito. A veces me frustro.

Este año nos han golpeado partidas de personas famosas...  Extremadamente famosas  y muy famosas, por decirlo de alguna forma pero y entonces ¿qué hago yo con eso?

O sea... si tengo un mensaje que insistentemente se me pide que sea transmitido, ¿Cómo hago para hacérselo llegar a alguien que no es cercano a mi? ¿Cómo hacés para que no crean que es una excusa para estar cerca de alguien de quien miles quieren estar cerca?

Aparte... si tuviera que verlos para transmitir eso, tendría que dar la cara. Y encima con gente poderosa, que si llegan a pensar mal de mi podrían hacer algo en contra...

Con todo el respeto que lo pueda mencionar, porque no suelo hablar de personas sin cambiarles el nombre pero a estas todos las conocen. ¿Cómo le digo a Cris Morena que su hija me ha dicho algo para ella, que supuestamente ella está esperando? Tuve la pista de hacerlo a través de Facundo Arana, pero andá a escribirle a Facundo sin que piense que soy una más de las miles que mueren por sus ojos y su fama de tipo perfecto.

Ni hablar de la presidenta, verdad...

Por eso. No voy a hacer de esto una profesión. No es alrededor de lo que baso mi vida. Pero me pasa, y es por algo, y tengo que hacer algo con eso porque otros pueden necesitarlo o puede hacerles bien.

Pero en estos casos, no se cómo llegarles y me frustro.

Hay veces que me frustro.

Besos,

TW

martes, 9 de noviembre de 2010

Mi nuevo amigo jose

La canción era la que jose quería, y yo la cantaba cada vez que me la pedía. Mientras duraba el canto lo podía sentir feliz, siguiendo mi tonada con su son. Podía imaginarlo bailando, sintiéndose libre por un momento. Esa canción se la cantaba su papá las pocas veces que tenía tiempo para él.

Cuando releo esa primera frase y pienso que capaz otros puedan leer este blog, me es imposible no imaginarme lo que se les puede cruzar por la cabeza. Una flaca que debe cantarle canciones a un ¿espíritu? para que deje de gritarle al oído.

Luego de ese episodio comencé a aceptar que jose estaba ahí. Podía prestarle más o menos atención, pero el había llegado para quedarse y de repente las charlas comenzaron a hacerse habituales.

El tema es que jose era un niño, era el pasado iluminado de una persona a la que esa persona había renunciado, y al ser un niño hacía cosas de tal.

Muchas veces debía afrontar el desconcierto de que alguien se me acercara a contarme algo que le pasaba, con dudas o preguntas o esa mezcla de incertidumbre con pedido de consejo que tienen quienes te cuentan algo y que jose a lo loco me gritara la respuesta a las preguntas que esa persona hacía. Escucharlo todo el tiempo no era fácil y saber determinadas cosas sobre los demás no siempre era agradable pero en algún momento esto pasó a ser parte de mi vida.

Hoy en día que hay algunas series sobre cosas "no terrenales" me siento muy afín a ese sentimiento de los comienzos: Cuando descubrís que algo pasa, cuando pensás que estás volviéndote loca, cuando no sabés ni podés manejarlo, cuando un día decidís hacer algo con eso.

En mi caso lo que marcó la necesidad de tomar una decisión es que de repente para ayudar a otras personas me encontraba usando información o frases que jose me transmitía pero que ellos nunca me habían contado. Y cuando me lo hacían notar con los ojos abiertos como platos diciendo ¿y vos cómo sabés eso??? me daba cuenta no había manera de pilotearla.

La primera vez que me pasó fue con una amiga que lloraba como loca la pérdida de su abuelo porque no había podido despedirse, y de repente él comenzó a hablarme implorándome que la consuele en su nombre diciéndole unas palabras.

Cuando ves lo que el otro sufre y tenés una parte de la solución a tu alcance es dificil ser egoista y no usar tu "don" para hacer algo. Pero a la vez ¿sabés lo que es sentarte frente a una persona y decirle: "Bueno muchacho, resulta que yo escucho cosas, y tu tan querido familiar está conmigo en este momento"?.

Al comienzo fue un caos, pero luego de un par de pruebas aprendí a lidiar con ello. Y la primera gran prueba vino de la mano de Danila.

TW

martes, 26 de octubre de 2010

Cosas que te pasan cuando sos Medium

Si señores! Vamos a intentar reirnos de la situación para equilibrar el post anterior! Que vale la pena escuchar muertos!

1. Cuando hablás con tus amigos que lo saben y les mencionás "estuve hablando con fulanito"  te dicen: ¿Pero ese está vivo o muerto?

2. Te llama gente por teléfono para pedirte que le digas características de alguien con la que están por cerrar un trato, ponerse de novios o hacer algo importante aunque vos no los hayas visto en la vida. Se los describís de punta a punta para que te digan: Yo no se cómo hacés pero le pegás en todo, te agradezcan, y corten más tranquilos.

3. Tu mamá va a que le tiren las cartas o le adivinen algo y la vidente en cuestión le dice: ¿Por qué gasta plata conmigo si su hija puede decirle lo mismo que yo?

4. La gente te dice "sos especial" y vos te querés cortar las venas con una criollita cada vez que escuchás Creep cantándote "So very special" porque vos NO QUERÉS SER "SPECIAL".

5. La gente te pide de encontrarse por algo URGENTÍSIMO. Cuando aceptás y vas, te preguntan si realmente se va a terminar el mundo en 2012 porque no saben si embarazarse o no.

En fin.
Puede sonar muy a joda, pero son las cosas que me pasan. He dicho.

TW.

Qué dificil que es ser yo

Si me refugio a escribir estas cosas acá, es porque no puedo hablarlas con ninguno de mis amigos.
El título de la entrada es cargada, nadie puede considerar como dificil ser si mismo, verdad? pero les juro que desde que decidís aceptar lo que te pasa la vida y las explicaciones a lo que sos y a los porqué de ello se vuelven tan pero tan disímiles...

¿Saben lo que es

... estar sufriendo como una condenada porque te enamoraste de la persona que tu novio iba a ser en el futuro y no de lo que es en el presente?

... que tus dolores de huesos, inmsonio, eterna depresión sin precedentes de ese tipo, dolores de cabeza, etc.etc.etc sean porque "tu cuerpo y las 4 entidades que lo componen se están preparando para la nueva vibración del 2012"?

... saber que de repente va a pasar, que todo tu entorno se caiga, y el grueso de la gente con la que compartías ya no esté a tu lado, porque "aumentaste la vibración y entonces automáticamente se caen las relaciones con mundos, trabajos, personas, etc. que vibran en otra frecuencia para darle lugar a que lleguen las nuevas, con las que vibrás acorde"?

... que todo lo que te pasa tenga que ver con la evolución, y que tengas que andar midiendo el darle las respuestas o finalizaciones de sus grandes problemas a los que te cuentan las cosas, porque simplemente te toca ya saberlos?

Si, seguro que lo saben, sólo que cuando no escuchás espíritus o gente muerta le ponés otros nombres a las cosas.
Les juro, pero les recontrajuro, que si alguna vez vieron la película MATRIX y pensaron que era ciencia ficción... se equivocaron. Nunca voy a estar tan buena como Trinity ni creo que un Neo me de bola, pero el panorama está oscuro como Morfeo y les juro que a mi que me pasa puedo contarles que hay un mundo paralelo, y que vivimos increiblemente alejados de las cosas como son.

No se cuando elegí tomar la pastillita azul para vivir en la verdad. Pero eso me trajo este baile en el que estoy metida, y a veces quisiera volver a pensar más simple, vivir en una sóla dimensión y salir a la calle con una remera que diga I LOVE MATRIX.

Perdón por la descarga catársica.

Saludos a sus corazones,

TW

jueves, 30 de septiembre de 2010

La Canción de la Vaca (II)

Realmente cuando le escribí el mail a José no pensé que iba a contestarme de ninguna manera.  Lo sabía firme e irreflexivo cuando decidía algo y más si lo planteaba con la determinación que lo hizo.
Sin embargo, y frente al atocigamiento de pedidos de canción de la vaca, y la imposibilidad de pegarle al son que mi nuevo acompañante requería hice el intento, al menos para quedarme tranquila.

Pocas veces respondí tan rápido una consigna como ese "conectate" y simplemente comenzó a tipear:


Did you feed my cow?
Yes ma'am!
Will you tell me how?
Yes ma'am!

Oh, what did you give her?
Corn and hay.
Oh, what did you give her?
Corn and hay.

Did you milk her good?
Yes ma'am!
Did you do like you should?
Yes ma'am!

Oh, how did you milk her?
Swish, swish swish!
Oh, how did you milk her?
Swish, swish swish!

Y no. Definitivamente no le hubiera pegado nunca en mi vida. Porque claro, yo pensaba en las canciones de la vaca que yo conocía. Pero yo no tenía un contexto bilingue, ni nadie que me hablara en inglés cuando niña.

-Me la cantaba mi papá cuando íbamos en auto al campo. Yo se la pedía todos los días porque me encantaba, pero solamente tenía tiempo para cantar conmigo en los viajes juntos al campo, los fines de semana, cuando podía descansar. Durante la semana solamente podía verlo detrás de un escritorio.-

-Gracias.- Le dije.

-Y otra cosa: Yo de pequeño nunca pero nunca me rendía, por lo que se lo insistente que puede ponerse jose. Así que si algún día no lo podés escuchar más, porque necesitás que se tranquilice, o simplemente querés que se vaya, decile: Sit down properly and don´t look through the window. Era lo que me decía la tutora cuando me daba clases y yo miraba por la ventana como otros chicos normales jugaban afuera. Ese es el recuerdo más triste de mi infancia, por ende, de la de él. Y si usás esa frase es muy probable que se entristezca y no te moleste por un buen tiempo. -

-Muchas gracias de nuevo J...-

Pero ya se había ido. Y desde ahí si que no volví a saber de él  nunca más.

Ahora me quedaba saber si jose se tranquilizaría con la canción de la vaca... empezando por aprendérmela.

TW.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La canción la Vaca

(Volviendo a la historia original. Intentando volver a mi historia... porque todo tiene que ver con todo.)



Como comenté aquí, luego de que José desapareciera jose apareció. Decidí diferenciarlos poniendo al "humano" con mayúscula y al "espíritu/supasado/Juanpequeño" con minúscula porque la "J" grande me recordaba a José grande, y la "j" a su pequeño pasado, el que ahora me estaba hablando. 

¿Me cantás la canción de la vaca?

Claramente era la voz del niño del sueño. Claramente me hablaba a mi. Pero a ver, definamos, porque puede ser dificil de entender. ¿Cómo que me hablaba?

Si, yo lo escuchaba. Pero no por los oídos. No como un sonido material. Si no dentro mío, naciendo de mi.

¿Me cantás la canción de la vaca?

Seguía repitiendo este nene, sin que yo pueda dejar de oirlo.
Intentaba hacer otras cosas. Intenté pensar que era mi imaginación, y me repetía para mis adentros que era mi imaginación, pero de repente, de nuevo: Dale Tania, no es tu imaginación: ¿Me cantás la canción de la vaca?
Intentaba hacer mis cosas, intentaba estudiar, concentrarme en otros temas, pero el niño -como todo niño- no pensaba darse por vencido.  

Me costaba mucho creer que estaba escuchando la voz del pasado de Jose. Me costaba mucho comprender que estaba escuchando una voz... 
Si bien siempre me parecía que me hablaban voces, siempre también lo había descartado al momento porque lo que escuchaba era poco claro y nada significativo, duraba poco y yo se lo atribuía a mi mente olvidándome del asunto.

Con el paso de las horas su pedido se me fue haciendo insoportable. No podía dejar de escucharlo susurrarlo, cantarlo, reírlo, llorarlo a berrinches, y no me quedó otra que sumarme la locura y empezar a cantar para mis adentros. Total si estaba loca nadie se enteraría,  y capaz el pequeño jose se callara.

Pasé una a una todas las canciones de "Vacas" que conocía por mi interior: "Señora Vaca", "la Vaca de la Quebrada de Humahuaca", "Tiene cuero la Vaca"... pero apenas comenzaba con cualquier de ellas me decía 

"NO! Esa no es! Yo quiero la canción de la vaca!"

Por lo tanto el problema pasó de ser el asumir que estaba cantándole canciones a un niño caprichoso que antes hubiera jurado que no existía, a encontrar la canción de "La Vaca" apropiada.

Al tercer día no aguanté más e hice lo único que me quedaba por hacer:

Escribirle un mail a José y esperar que se apiadara de mi y de mi cabeza y me conteste lo que era casi misión imposible.

Pero como dice el dicho, lo imposible sólo tarda un poco más, por lo que al día siguiente un mail me llegó mientras trabajaba: 

"Conectate"

J.

Parecía que Jose estaba dispuesto a ayudarme una última vez. 

TW.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Cuando todo tiene que ver con todo

Cuando comencé con este blog pensé que iba a contar solamente lo que me tocaba por ser medium.

Luego, cuando la cabeza me iba explotando de a poco por diferentes cosas necesité escribir sobre algo más, sobre la vida en si misma, sobre, como versa el nombre de este blog, las cosas que me pasaban.
Y primero estuve tentada de crear otro blog. Pero luego me dije "¿Por qué, si mis vueles de cabeza son parte de lo que me pasa?" Y me puse a escribir sobre "de todo un poco" acá.

Hace rato que tengo, no solamente en este espacio sino en mi vida habitual, bastante desatendido el tema de mi mediumnidad. De estar todo el tiempo viendo y oyendo cosas, de saber más que los demás -o que los demás sepan menos de lo que se yo, o que yo lo pueda saber antes-, etc.

Creo que de alguna manera, no se si consciente o inconscientemente, ese huir a darle bola es parte de intentar olvidarme por un rato, y sentir que puedo llevar una vida más normal de la que a veces me toca vivir.

Pero es inevitable.
Realmente siempre que debamos enfrentarnos a algo la vida va a terminar poniéndonoslo enfrente, por más vueltas a la manzana que demos para no mirarlo a los ojos. O al menos en mi caso. La vida siempre me hace enfrentarme a mis fantasmas rápidamente. Sin anestesia.

Y eso fue lo que pasó y lo que me está pasando.

¿Quise no darle bola? Bueno, no salió.

No se puede.

No al menos cuando supuestamente estás viviendo tu última vida, aprendiendo las últimas lecciones para ya no tener que volver a pasar por acá.

En estos últimos días de crisis por lo que vengo posteando hablé con todos los que considero amigos.
Escuché todas y cada una de las posturas quedándome siempre con lo que más me servía de cada una.
Tuve ataques de desesperación que fueron calmados vez a vez por esos que agradecemos al universo tener en momentos como estos.

Pero así y todo, no encontraba paz.
Así y todo, las respuestas no me cerraban en el fondo, a pesar de lo mucho que agradecí cada opinión y lo que amo a mis amigos.

Entonces decidí mandar un mail. Ese mail que venía posponiendo, como posponía el terminar de asumir totalmente que además de ser ojeroza y despeinada, soy medium y no es algo a lo que pueda renunciar.

Tomé fuerzas y redacté dos versiones. Mandé una de ellas el jueves, y quedé con el miedo y la incertidumbre esaque te agarra cuando sabés que apretás send pero capaz no te contestan.

Pero por suerte no fue así: La respuesta llegó el viernes, y con ella se prendió una lucecita ínfimamente pequeña en el fondo del túnel en el que me siento en este momento.

TW

martes, 14 de septiembre de 2010

Una verdad más.

Luego del mail de ayer que me heló la sangre en medio de una reunión y me impidió saber cómo seguir, me fui de la oficina hacia el médico para hacerme un estudio. Al salir me fui a mis sesiones de kinesiología pero con poca fe. Me parecía imposible que mi espalda se destrabe en algún momento cuando ni siquiera los inyectables estaban funcionando.

Como no había manera alguna de subirse a un transporte público caminé lgo así como 30 cuadras para llegar a destino y de repente me di cuenta que llovía. Estaba tan mal que no lo había sentido, no me importaba empaparme. Es raro. (Ahora que lo pienso siempre que llueve camino como si no lloviera. A veces me pregunto qué diría un psicólogo de eso, o cómo alguna vez logré emplearme si nunca en los preocupacionales me dibujé bajo la lluvia con paraguas.)

Salí de la sesión dura como entré y me fui a casa. Las cuadras ida y vuelta al médico me hicieron pensar cómo iba a responderle el mail.

Resumiré la cuestión en que me senté frente al blog que alguna vez le había hecho cuando pensé que la rota era yo, y quería pedirle disculpas por exigir un poco de atención (lo que ahora lo llamo "mendigar cariño patéticamente"). Comencé a escribir a las 8 de la noche y terminé a las 4 de la mañana. Nunca en la vida había hecho algo asi, de no parar de descargar lo que me pasaba por 8 horas seguidas pero a la vez creo que ya había contado que pocas veces puedo llorar, el cuerpo no me lo permite, por lo tanto era mi manotazo de ahogado para intentar al menos sentirme un poco mejor.

Escribí sin despecho. Sin maldad. Con la altura que me caracteriza por saberme una dama a pesar de que no sepa caminar con tacos. Escribí y le conté lo que me preguntaba: Como me sentía. Qué pensaba. Qué había pasado. Cómo lo había descubierto desde ese jueves en que YO tuve que cortarlo por teléfono porque el no iba a hacerlo jamás mientras yo solita lo amaba y seguiría viajando 4 hs. a verlo.
Pero a cada hora que pasaba y con cada post que crecía me iba dando cuenta de que hacía eso por mi y no por él, porque lo más probable era que no lo leyera. Cuando terminé pensé que si lo hacía, capaz fuera la mayor cantidad de información que hubiera leído toda junta en su existencia.

Si alguno pregunta porqué le escribí en el blog y no le mandé un mail, podría contestar que lo creí prudente.
Me parece que si alguien va a encontrarse con muchas de las verdades que se está auto-ocultando o con las mentiras que me dijo porque se auto-contó primero, debería elegir si quiere hacerlo.
Creo que cada uno de nosotros hace lo que puede con su vida, lo que su momento y su evolución le permiten. Y que de nada sirve que porque yo sea medium y esta sea la última vida que vivo me ponga a escupirle las que yo creo sus verdades si él quiere vivir su armada tranquilidad.
Por eso, a las 4 de la mañana antes de irme a dormir le contesté su correo diciendo que si quería saber todo lo que me preguntaba sabía dónde buscarlo. Pero que eligiera si quería leerlo, porque iba a ser duro -no bardero ni ofensivo- pero si fuerte.

NC me conoció a mi en un momento en el que se daba cuenta que no era imposible llevar "una adaptación lo más fiel posible" de esa vida que soñábamos de chiquitos o cuando nos permitíamos creer que todo se podía. NC tenía la ligera impresión de que se podía volar... y ser felices haciendo lo que amamos con quien queremos si tenemos el valor de construirlo. Lamentablemente me asoció a mi al medio para lograrlo... lo que no debería extrañarme si me conoció en el extranjero dando una charla convocada por el Banco Mundial... algo que a mi no me hace ni fu ni fa pero a él le debe haber significado algo.
Hoy me deshace el alma sentir que se enamoró de un perfil y no pudo ver nada en mi, pero a la vez sigo sintiendo que aunque duele hice lo que tenía que hacer.

En una parte de todo esto le decía que lo que me hace tan "especial" "rara" "amenazadora" para el discurso de los demás -que equivale para mi a "vas a morirte soltera"- es simplemente saber lo que quiero. Yo se lo que quiero. Capaz sea lo único que se, pero en eso estoy firme.

Y lo único que se es que voy a vivir la vida que elegí vivir. Voy a construirla, voy a ser lo que siempre quise estoy siendo lo que me soñé.

Creo que la gente se separa en aquella que piensa que se deja llevar por la vida porque piensa que conducirla es muy dificil y aquella que se va a dormir contenta por haberse sentido plena un día más. "Vivir la vida como una aventura es un desafío para pocos" decía mi tía, y recién ahora la entiedo.

Y yo me miro al espejo y a pesar de todo estoy orgullosa de mi. Yo hoy estoy hecha mierda, bajé 8 kilos, me siento la más fea del mundo pero no me defraudé ni medio gramo.

Así que cuando hoy a la mañana recibí como respuesta al correo que le mandé, "Estuve pensando y no, no quiero leer o ver nada que me haga cambiar la imagen que tengo de vos" si bien se abrío un poquitito más la grieta seguí confirmando que estaba en el camino que me garantizará más paz en mis días. (Cuando hablo de "la grieta" es porque me duele tanto pero tanto el pecho de la angustia que siento como cuando te entra frío por un agujerito en los dientes y duele de una manera muy particular que no podés evitar, y simplemente necesitás que pare.) (Y pensar que hacer un click y leer no le iba a cambiar la imagen de MI, si no capaz lo iba a hacer leer sobre él... pero bueno.)

No me molestó haber escrito las 8 hs porque confirmo: Lo hice por mi y no por él. Lo que si me duele mucho es sentir que ya no hay punto de encuentro. Porque podría haber estado con alguien que me pedía que mire Tinelli por las noches para pensar menos y luego complicarlo menos con mis razonamientos. Pero nunca con alguien que elije no enterarse de lo que el otro siente por miedo, o que descubrió que su vida daba para más y renunció a ello por comodidad.
Es repetablísimo, pero no lo elijo para mi.

Hoy me duele
mucho
mucho
mucho.

Pero supongo que cada día dolerá menos.

Hoy estoy muy pero muy triste. Y así y todo... qué claro que tengo mi pasado. Qué incierto veo mi futuro. Pero la puta madre, qué digno siento mi presente.

TW

lunes, 28 de junio de 2010

Jose y jose


La verdad, nunca hubiera pensado cuánto se puede tragar la tierra a alguien que vive tan cerca, y de quien uno tenía el teléfono de la casa, los lugares donde frecuentaba, el mail, el msn y todas las formas de contacto posible.

No hubo manera de encontrar a José nunca más, y la pena me mataba de nuevo. No se si lo había puesto antes, pero José había sido la primera persona que misteriosamente -como todo fue un misterio en esta historia- logró llegarme al corazón después de "esa persona" que todos tenemos que nos enseñó lo que era sufrir por amor.

Lo que me erosionaba el alma no era solamente la pena, sino también la intriga. ¿Qué era todo ese halo de historia fantástica que envolvía a José? ¿Qué clase de persona tenía un "consejero espiritual", al que le contaba los sueños que soñaba una persona a la que él le había dicho que iba a conocer y el momento en que era correcto que empiecen a darle forma a una historia?

Nada funcionó: Ni el teléfono, ni los mails, ni esperar horas en el chat que su nick se ponga verde y asome por un costado. José Ignacio había desaparecido junto con nuestro comienzo de historia y toda posibilidad de entender qué había pasado.

Un día, cuando le escribía un mail más, de repente se conectó.
Debo admitir que me quedé tan dura cuando el "XXXXX está conectado" que no pude atinar a escribirle rápido. Sin embargo su saludo, para mi sorpresa, no tardó en llegar.

Tan, hola. Voy a ser rápido. Te admití solamente para pedirte por favor que no sigas intentando comunicarte conmigo. No llames más a casa, por favor. No me escribas, porque no voy a contestarte. No puedo estar en contacto con vos, es por tu propio bien, ya vas a entender y vas a estar bien. Vos fuiste fuerte una vez, vas a poder ser fuerte para lo que se viene. Un beso.

Comencé a tipear pidiéndole a mis dedos que sean más rápidos que su desconexión o el bloqueo

Jose, por favor, explicame qué pasó. Sabés que vengo de una jodida, no me dejes de nuevo sin saber qué pasa conmigo que la gente desaparece sin dar explicaciones. Hacelo por mi, si alguna vez compartimos algún momento lindo, te pido un último gesto de respeto, vos sos un caballero, no sos así, te lo ruego. Es por mi. Y sabés que no te molesto nunca más.

La pantalla mostraba que comenzaba a escribir y paraba. Yo del otro lado me deshacía odiando esa cosa que tengo de no poder llorar. Al menos no se había desconectado, pero la espera y la incertidumbre me mataban. Luego de un rato un párrafo apareció:


Tan, ya con esto estoy rompiendo las reglas. Yo no puedo hablarte, y esto está mal, solamente te estoy haciendo daño a vos. No hay nada malo con vos, voy a decirte esto último pero luego no podés contactarte conmigo NUNCA MÁS, y que yo te explique esto va a traer consecuencias, pero lo hago por lo que me pediste:

Si yo soy todo lo "especial" que vos decís, es porque en algún momento de mi vida fui un niño índigo.
Quienes nacemos con el don de ser niños índigos tenemos una misión en el Universo, una misión a la que debemos hacer honor. Yo heredé mi capacidad de ser especial de mi abuelo, el ser más maravilloso que conocí en esta tierra. El me ayudaba, él me educaba, el me enseñó a leer, el se haría cargo de mi formación. Nací dotado de una gran inteligencia. Por eso los idiomas, por eso leer a los 4 años, por eso la institutriz en casa, dado que en el colegio me aburría, por eso la metafísica y la física cuántica, por eso la sensibilidad para escribir que vos siempre me mencionaste.

Pero cuando tenía 6 años mi abuelo me dejó. El tuvo que partir, "me dijeron que falleció", y yo nunca lo superé. El ya había cumplido su misión en la tierra, pero yo no quise aceptarlo. Tenía la capacidad para hacerlo pero no quise, elegí no levantarme de esa caída por pensar que sin él nada tenía sentido.

Entonces tomé una decisión, capaz la más importante de mi vida: El renunciar a ser "especial", el olvidarme de mi "indiguez" y vivir una vida común y corriente.

Durante dos años me encerré en mi mismo, y no hacía nada más que lamentar su partida. Durante dos años nadie pudo penetrar en mi mundo, que cada vez perdía más riqueza por dejar de cultuvarlo.

Finalmente, a los 8 años, cuando decidí volver, sabía que mi vida iba a ser una nueva jaula en la que viviría mi mediocridad. Regresé a la vida como un niño común y corriente... y ya no tenía derecho a mis dones, mis privilegios ni a nada de aquello que había renunciado.


Por más que leía los largos párrafos que iban apareciendo, no lograba entender nada. Simplemente me ahogaba de pena y sentía que la cabeza se me ponía más y más compleja.


No entiendo José. ¿Qué tengo que ver yo con todo eso? ¿Es necesario inventar semejante historia para decirme que te arrepentiste?

Tania, por favor, no te hagas la superficial, que vos todavía no renunciaste.
¿No te das cuenta lo que pasa? Por si no lo sabés, vos sos cristal. Y sos el ser más puro, sos como la nieve. Y los niños que renunciamos a vivir nuestro don de ser índigo, perdemos nuestra luz, y nos volvemos de carbón.

Y es simple Tania, es simple si lo querés entender. Mi carbón no puede ensuciar tu nieve. Mi involución no puede entorpecer tu evolución.
Mi consejero espiritual no pudo percibir tu vibración, no pudo darse cuenta lo que era, y aunque tardó mucho en entender cómo pudo pasársele algo tan importante, terminó comprendiendo que es porque ni vos sabés lo que sos, el poder que tenés, y todo lo que podés generar. Si soñaste con ese niño, que era yo antes de renunciar a mi don, es porque tenés la pureza para conectarte con seres de luz. Si ese yo, si mi pasado, pudo hablarte, es porque sos una elegida para poder escuchar a seres evolucionados, entonces no podés seguir oyéndome a mi, que elegí vivir en las sombras renunciando al don para llevar a cabo la misión que la vida de asignó.

Por eso Tania, no me busques. Por tu propio bien, por tu misión y por todo lo que podés ser.


Y se desconectó. Dejándome más perpleja que antes, pero no tanto como cuando escuché, en mi interior, la voz aniñada del pequeño que había visto en el sueño:

¿Me cantás la canción de la vaca?

Y ahí, sin entender nada, me di cuenta que aunque José me había dejado, jose había aparecido. Luego sabría que para quedarse.

martes, 29 de diciembre de 2009

El sueño



Después de esa noche nos vimos en un Mc. Donald al lunes siguiente. Saliendo de una historia en la que quien estaba conmigo no quería saber nada de nada de compromisos, pensé que se venía la retirada, no me imaginaba otra cosa.

Pero no. José me dijo que si no tenía ganas de empezar a construir de a poquito... y yo me quedé extrañadísima pero feliz. Si siempre escribió lindo, cuando las poesías o los versos fueron para mi tuvieron el doble de efecto.

Una tarde sonó el teléfono mientras estaba en el call -en el que todavía yo seguía-.

¿Tan, qué tenés más importante que verme a mi hoy?

Y me pasó a buscar a la salida y nos fuimos a sumergir en un café. Creo que nunca me voy a acostumbrar a caminar con alguien de la mano sin que me suene raro y cuando esa mano era tan grandota y tan contenedora menos.

Una vez sentados y luego de contarnos el fin de semana se dio el siguiente diálogo:

-Tan, vos soñaste conmigo, ¿Me contás el sueño?.-

El miedo que me producía cuando Jose empezaba con esas cosas volvió a adueñarse de mi en forma se hilo helado por la espalda. Era verdad, había soñado con él, pero ¿Cómo lo sabía?.

-Ya se que si te pregunto cómo lo sabés no me vas a decir, pero asi como vos vas a guardarte cosas yo me reservo el derecho de guardarme mi sueño para mi.-


-No Tan, me tenés que contar, es necesario porque está escrito, ya te dije.
Es que vas a asustarte Jose, y yo estoy muy contenta con este proyecto de comienzo de algo. Y no quiero que te asustes.-


-Dale Tan, si ya se cómo fue, pero me gusta seguir comprobándolo. Yo soñé contigo, vos soñaste conmigo, simplemente quiero saber el sueño.

Dijo mi reciente "empezando algo" mientras me corría el pelo de la cara y se preparaba para escuchar una "linda historia" contada como él solía decir que le gustaba que le cuente las cosas. Su cara estaba plácida, serena, como si nada de lo que le dijera fuera desconocido.

-Bueno, te cuento. Pero si te asustás fue lindo mientras duró.
No es un palo, Jose, vos me conocés y sabés que estoy acostumbrada a ir despacio y esto no tiene nada que ver con nada.Pero soñé que estábamos en la casa donde el otro día fue la fiesta y que yo tenía el pelo suelto, y largo, y era más grande y estaba terminando de preparar la cena y había un nenito que me decía

"Mamá, mamá, ¿Cuándo llega papá?

Y yo solamente lo miraba y de repente se habría la puerta y entrabas vos. Y él te saltaba encima y te decía ¡Papi llegaste!.-


No hubiera sabido cómo explicar el justo momento en que la cara de José empezó a transfigurarse, pero fue exactamente cuando le conté que había un nenito chiquito en el sueño.
Antes de eso, cuando le mencioné la casa, a mi grande, al pelo suelto, etcétera, solamente había asentido como diciendo "claro, es lo que debías soñar". Pero cuando llegamos al nenito chiquitito se desfiguró.

Bueno Tania, me tengo que ir.

-¿Eh? ¿Estás loco? ¿Qué te pasa Jose?-

-Nada, nada. Solamente que me tengo que ir ahora mismo.-

-¿Pero por qué? ¿Qué dije de malo? Jose no vas a creer que es un palo, yo no me quiero casar, ni quiero tener hijos, ni me hice ninguna película, ¿Por qué te ponés así? Es una falta de respeto que siempre me dejes con la intriga cuando siempre accedo a hablar de lo que me pedís.-

-Tania, no te puedo explicar, simplemente una parte de tu sueño cambió. No tenías que soñar parte de lo que soñaste, todo venía bien hasta que... en serio te pido, no puedo hablar, dejame ir a que explique esto a quien se lo tengo que explicar porque esto no es lo que tenía que pasar.-

-¿Quién es "él", Jose?-


-Ya te dije, él es mi consejero espiritual. ¿Vos querés venir conmigo a contarle tu sueño, porque capaz haya cosas que te quiera preguntar y...-

-Jose yo no voy a ir a ningún consejero y no quiero más de estas cosas raras sin que me expliques. Me encanta como me empecé a sentir desde que empezó todo esto pero no puedo entender lo que ya sabés, cómo lo sabés, quién ese consejero, de qué me hablás y este tipo de locuras. Y ahora se te transformó la cara de una manera que no te podés imaginar y te vas así...-

-En serio Tan, me tengo que ir. Vos no tenías que soñar lo que soñaste porque eso quiere decir algo. Y ahora tengo que ver cómo sigue esta historia.-


Me dio un beso en la frente y se fue. Y esa fue la última vez que vi a Jose, justo antes de que "jose" apareciera en mi vida para quedarse.

viernes, 4 de diciembre de 2009

De la Mano



Aún el día de hoy no olvido lo que temblé con ese beso. Fue de esos que te pareciera tienden un lazo tibio entre el aliento y el centro del alma. Esos que pareciera que no se acaban nunca y que nunca vamos a saber cuánto duraron. Desde ese día pude jurar que si se podía olvidar uno del mundo en un instante.

Volví a mirar a Jose y me dijo que había sido tan lindo como lo había soñado, y que todo se estaba dando cómo debía ser. Pregunté con la mirada pero aún embrujada por lo que había pasado ya no me interesaban demasiado las respuestas.

"Tenías nuestra historia colgada en tu ala derecha. Porque vos sos un ser con alas, Tan". Me dijo mientras me daba unos besos más, tan o más dulces que el primero.

¿Vos sabías que esto iba a pasar, entonces?

Claro Tan, desde el primer momento en que comenzamos a chatear luego que me fui del trabajo.

Y entonces, ¿Cómo sigue?

Por lo pronto saliendo de este lugar que ya cumplió su objetivo y yendo a tomar un buen café con medialunas.



Y salí de ahí con un muchacho grandote, de hermoso sweater a rayas y olor a incienzo que me agarró la mano.

Hablamos cantidades y decidimos caminar hasta la estación del subte porque necesitábamos hacer tiempo para que este abra. Al otro día ambos teníamos mucho que estudiar asi que no podíamos prolongar el encuentro mucho más, y aparte estábamos seguros que implícitamente sabíamos que íbamos a seguir viéndonos.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Augensblik

Me quedé sentada y en silencio, el único silencio de esa noche estruendorosa en la que no podía reconocer ninguna canción. Lo único que atiné a hacer fue a hojear el libro a ver si encontraba en él alguna pista, alguna carta, alguna explicación... ALGO. Pero no, era solamente un libro. (Un libro que hasta hoy aún me resisto a leer. Vaya a saber porqué.)

Me quedé sentada y en silencio, pensando qué era toda esta locura. Pensando cómo podía ser que ese mismo Jose que nunca me había significado más que algunas letras bonitas se me apareciera en ese momento como un atractivo indescriptible. Pensé en Mica... en cómo le explicaría eso, en qué pensaria, en que en el fondo ella no lo quería... hasta volver a pensar en mi y que me de bronca, a querer saber de qué se trataban los misterios, a dejar de jugar al "todavía no es el momento".

Fue entonces cuando me paré decidida a buscar a Jose, y a irme a vagar por la noche por más temprano que fuera si no lo encontraba. Recuerdo que en el momento en que me paré estaba enojada, cansada y sin ganas de bancarme una.
Me dirigía a nosedonde con más ganas de irme que de quedarme hasta que en el fondo del salón vi los colores de su sueter y empecé a caminar.
Va a sonar muy a ciencia ficción pero aún en el medio de una fiesta, no tuve que pedirle a nadie que se corra del camino. Las personas iban abriéndose y Jose me esperaba sentado y quieto, sentado en el piso, contra la pared en el otro lado de la habitación.
Y cuando digo "me esperaba" no es metafórico, porque me vio llegar caminando hacia él, y aunque me quedé parada no hizo movimiento alguno hasta que simplemente sentí la necesidad de sentarme a su lado.

-Llegaste! Bienvenida!-

-Si, llegué Jose... llegué pero no entiendo nada.-Dije yo asombrada y débil pero lejísimos de enojada. El enojo simplemente se había ido.

-Pero acá estás, ya vas a entender. Todo fue cómo tenía que pasar asi que ahora vamos a poder hablar porque es el momento. Estoy muy contenta de que estés acá Tan.-

-Por favor Jose, no se que me pasa, no me siento bien, me puse asi como... como sensible de repente. Si todo esto es una broma decime de qué se trata porque ya me está asustando.-



-No Tan, nunca fue tan en serio. ¿Te gusta esta canción?-


Y si bien en lo que menos me había detenido era en la canción, "Loosing my religion" sonaba a toda voz. La tercera canción que conocía de la noche, y encima me encantaba porque era parte de mi historia a pesar de estar en inglés.
De nuevo no me pregunten porqué, pero empecé a temblar. De repente tenía mucho frio, que es la forma en la que a veces se manifiesta el miedo. Jose me hizo señas de si podía abrazarme y yo le dije que si. Suavamente me pasó ese brazo enorme por el cuello y llevó mi cabeza hacia su hombro. Recién ahí pude dejar de temblar y sentí que tanta inmensidad de ser humano servía para contener cualquier miedo.

-¿Viste que hoy me viste y todo cambió?-

-Si, pero cómo sabés eso?-

-Porque es lo que tenía que pasar... Estaba escrito. Desde que empezamos a chatear mi nick decía "Augensblik".-

-Jose, yo no hablo 4 idiomas y el alemán no es mi fuerte...-

-Augensblik es un parpadeo rápido e inesperado, luego del cuál nada vuelve a ser lo mismo.-

-¿Pero vos sabés qué es lo que me pasa a mi ahora?-

-Si, claro.-

-Pero ¿cómo? Es horrible, me da verguenza...-

-No Tan, no es horrible porque a mi me pasa lo mismo.-


Bajé la mirada y me perdí en el suelo. Mareada. Confundida. Más frágil que nunca.

-¡Vos no podés saber lo que me pasa, y entonces no podés saber si a vos te pasa lo mismo!-

-Si que puedo, Tania, ya vas a entender. Los dos en este momento estamos sintiendo lo mismo. Mirame.-

-No, no quiero. Vos no sabés qué me pasa porque ni YO se qué me pasa.-

-Si que se, Tan. No seas nena, mirame.-

-No, no quiero, me da miedo, estoy asustada y me quiero ir.-


En ese momento mi fortaleza se había escondido muy bien tras una niñita de 14 años.

Jose tomo mi mentón con la mano con la que no estaba abrazándome y levantando muy suavemente mi cara la subió hasta que quedé mirándolo a los ojos

-Me vas a decir que a vos no te pasa esto? Todo viaje comienza con una mirada Tan-

Y en medio de esa noche rara, Jose me besó.

jueves, 29 de octubre de 2009

Jose

Entré a la casa de fiestas aún sorprendida por el llamado de Jose, pero estaba tan apurada por ver si Juan Pablo no había por casualidad decidido ir que me olvidé de eso al rato.

El clima era tremendamente extraño para mi historial de fiestas-tipo-bailecito-de-club-o-bolichongo: Al entrar me pidieron la "contraseña" que quienes me vendieron la entrada (recuerdo: el grupo de autodenominados "freaks" del call center) me habían dicho que me pedirían. Me sentí un poco tonta diciendo "saxofones" a un mono grandote y con cara de pocos amigos pero asi pude pasar.

La casa era antiquísima, no se de dónde habría salido un lugar asi en medio de la ciudad pero le daba un clima a la situación que me hacia sentir en medio de una peli de esas de pandillas adolescentes. Tenía tres pisos y en cada uno de ellos distintos grupos bailaban distinta música.
Paneo general: Era verdad que Juan Pablo no asistiría. Makela había ido con una pollera más corta de lo habitual y había tomado lo habitual para esa hora, por lo que estaba semiborracha. Había gente con capas de vampiro, camisas con volados de esos tipo edad media, chicas con cuernitos de diablo en la cabeza, muchachos con borcegos gigantescos, gente con pelucas fluo y una banda muy loca (para mi estereotipada mente) tocando en el tercer piso.

Mica aún no había llegado, Makela había conseguido ya un muchacho que la entrenga, y yo me preguntaba qué sería de esa noche que recién arrancaba y de la que ya no tenía mucha salida, porque el último tren al conurbano se había ido y el primero salía a las 5 de la mañana.

Me senté contra una pared y Jose se me vino a la cabeza: Si venía, había ahí una salvación. Lástima que yo esperaba a Juan Pablo, y estaba con ganas de una noche de abrazos y mimos y no de charla con un frustrado ex de una amiga, pero al menos algo era algo y siempre era mejor que aburrirme sóla.
Cuando hacía ya media hora que había llegado y aún no había conocido ni UNA canción de las que pasaban, ya florecía el mal humor.

En ese momento, cuando empezaba a no esperar nada de la noche y dibujaba garabatos en la mugre del suelo, levanté la mirada para distinguir una figura grandota, muy grandota, que traspasaba la puerta diciendo la contraseña, envuelta en un sueter de muchos colores. Y en ese momento, cuando empezaba a no esperar nada de la noche ni de nada de nada, levanté la mirada y yo... yo me morí.

No me pregunten qué pasó, porque es al día de hoy que no se explicarlo y el recuerdo se me inunda de una sensación de no entender que me invadió en esa casa extraña.
Pero de repente Jose se abría paso entre la gente y yo por primera vez en la vida me daba cuenta de lo hermoso que era ese chico que de un sólo abrazo podía abarcarme entera y al que hasta hacía media milésima de segundo solamente admiraba por sus escritos.

Caminó directamente hacia mi y cuando me saludó olía a incienzo y misterio, como siempre.

¡Hola Tania! ¿Estás contenta? ¡Al fin llegó el día!


Hola Jose... si, no se porqué estoy contenta, pero de repente estoy feliz, y vos seguís con eso de los días! ¿Qué día llegó? ¿Me podés explicar?


No no, si bien llegó el día aún no es el momento. Pero mirá, te traje algo, dijo, sacando del morral un paquete antes de que empezara con mi sermón de que no era justo...

"Los viajes de Gulliver", en una edición de tapas duras verdes y bordó. Miraba el libro con mucha ilusión y me lo extendía en medio de esa noche rara, de canciones que seguía sin poder distinguir, y de unas ganas infernales de que el ex frustrado de mi amiga me acariciara las mejillas con esas manos enormes que tenía.

Realmente solamente recuerdo estar como mareada pero no de sentirme mal, sino como envuelta en un bálsamo o algo así... suena berreta pero es lo que recuerdo, y a la vez, nadie nunca me había regalado un libro tapas duras en medio de una fiesta.

"Estuve buscando mucho esta edición porque era este el que quería regalarte, por eso tardé un poco más. Dale, abrilo".

Cuando abrí la tapa del libro, en el lugar de la dedicatoria, un papelito de esos stick amarillo escrito con su letra de patas de araña decía "Tania: Todo viaje comienza con una mirada." Jose.

En ese momento que podría deducir como el de mayor sorpresa y mareo, levantó todo su cuerpo y yo lo miré como diciendo "No me digas que viniste a traerme un libro y te vas porque te mato... y me muero..."

¿Te vas?
Le dije con lo poco que podía hilar de vos en medio de la sensación esa.

No Tan, solamente me voy a esperar que sea el momento. En algún momento de esta noche nos vamos a encontrar en medio de una canción que nos guste a los dos, y de ahí en adelante, vamos a tener todo el tiempo del mundo para estar juntos. Falta poco. Ya nos vemos.

No podía entender nada pero nada, y en medio de ese mareo con sabor a dulzón y embrujo lo vi perderse entre disfraces y sonidos extraños.

sábado, 24 de octubre de 2009

Jose y jose

Antes de poder insertarme en lo que sería "un trabajo profesional", trabajé de muchas cosas que en algún momento contaré. Pero lo que viene a la historia es que en esas épocas trabajaba en un call center. Trabajaba horas y horas, recuerdo que nos pagaban 1,93 la hora por lo que teníamos que hacer muuuuchas para sacar una "quincena" decente.
Comencé haciendo eso como segundo trabajo los fines de semana, para juntar plata para que Marcos, mi hermano, fuera a la facu en épocas de vacas flacas.

La cuestión es que esa época de mi vida había sido muy particular. El microcosmos de un call center es dificil de entender si no se ha vivido, pero era una mezcla de amigovios con verano del 98 muy bizarro.

En esos días mi "reciente" amiga laboral Mica estaba saliendo con un chico que no le gustaba, pero que la hacía pasar el rato y encima vivía cerca del call lo que le daba a ella un lugar dónde aguantar cuando salía de trabajar, o cuando debía entrar de madrugada.

En la eterna rotación de gente que iba y venía, que entraba y renunciaba, un día José llego al call. Y se sentó al lado de Mica, y empezó la histeria, pero a Mica no le gustó.
José era diferente. José era un chico bien de Belgrano, hijo de una familia de abogados, con mucha plata. José no necesitaba ese trabajo berreta, pero estaba ahí para sentirse rebelde por un rato. José era grandote, muy grandote, demasiado grandote, y tenía un aire a misterio que lo hacia especial.
José hablaba 4 idiomas: Inglés, Francés, Alemán y Latín, y escribía como los dioses.

Mi amiga Mica suspiraba por su cultura pero no salía ni a tomar el cafe que él siempre le ofrecía. Yo estaba, en esos momentos, perdida pero bieeeeen perdida por Juan Pablo, asi que solamente jugaba en esa historia el papel de "La amiga de", o sea, la amiga de Mica, que histeriqueaba con Jose, salía con Rober y amaba escondidamente a Joaco.

Jose siempre me pasó inadvertido como muchachote, recordando solamente que me encantaba como escribía y que envidiaba sanísimamente a mi amiga Mica cuando recibía sus notas llenas de una poesía sin igual. A mi nunca me llegaban esas cosas.

La cuestión es que un día Jose entró a internet desde la máquina del call, lo que estaba total y terminantemente prohibido, y así como así lo echaron. De un día para el otro, sin chance siquiera de despedirse. Los días pasaron y el hecho para mi no significaba nada más que la típica pena de que la barra se quedaba sin uno de sus cuates, pero estábamos acostumbrados a la rotación y lo vivimos como tal.
La semana siguiente me apareció una invitación en el messenger de una dire que desconocía pero me sonaba familiar. Al aceptarla, vi que el nick era "Augensblick".
Lo acepté y me di cuenta con el saludo de que era Jose, y que el mail me parecía familiar por las veces en las que Mica me mostraba sus escritos.
Nos pusimos a charlar y cuando le pregunté el porqué de su nombre me tiró un "ya vas a saber" que pasé inadvertido, y seguimos charlando y charlando.

No se cuando fue o cómo que empezamos a decir que teníamos que vernos.
Juro que NUNCA pero NUNCA pensé en nada similar a onda con Jose, en ese momento mi cabeza y mi corazón enteros solamente tenían lugar para Juan Pablo así que le dije que si, que como no y ahí quedó. El tiempo pasaba y nos colgábamos cada vez más hablando, charlando, filosofando. Le mostré mis escritos y me sentí bien cuando el que para mi era un nobel de la literatura me dijo que pensaba que escribía bien.
De a ratos decíamos "tenemos que vernos", y el terminaba respondiendo "ya llegará el momento" "todavía no, aún no es el día". Yo me lo tomaba como sus respuestas pintorescas y tampoco me hacía demasiado problema, que es lo que pasa cuando uno tiene todas las expectativas puestas en otro lado.

Una tarde había ido a lo de mi tía a Floresta, y luego ellos me llevaban a una fiesta a la que nos habían invitado los "freak" del call center. En el viaje me suena el celular, con un teléfono que no conocía.


-¿Hola Tania?-

-Si, ¿Quién habla?-

-Habla Jose.-

-¡Hola Jose! ¡Qué linda llamada! ¿Cómo conseguiste mi teléfono?-

-Lo conseguí porque tenía que ser así.¿Estás yendo a la fiesta, no?-

-Si, ¿Cómo sabés?-

-Porque yo estoy yendo para allá también. Llegó el momento Tania. Hoy es el día.-